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Art. 106.- Libertad vigilada

Comentarios al Código Penal - Publicado el 28 de enero de 2011 por

Esta nueva medida, regulada en el artículo 106 del Código Penal, deberá ser impuesta por el Tribunal (de manera facultativa o preceptiva), para su cumplimiento posterior a la pena privativa de libertad, y su contenido se concretará en limitaciones, obligaciones, prohibiciones o  reglas de conducta aplicables separada o conjuntamente, tendentes a la protección de las víctimas y a la rehabilitación y reinserción social del delincuente.

Configurada como una de las principales novedades de la LO 5/2010, la libertad vigilada, consistirá en el sometimiento del condenado a control judicial a través del cumplimiento por su parte de alguna o algunas de las siguientes medidas: la obligación de estar siempre localizable; la obligación de presentarse periódicamente o la prohibición de aproximarse a la víctima.

Su duración se mantiene en un máximo de 5 años y prevé la posibilidad de extenderse a 10 años  en delitos contra la libertad e indemnidad sexual y de terrorismo.

La nueva regulación de la libertad vigilada junto a los aspectos más novedosos y polémicos que esta medida conlleva,  son analizados por Florencio de Marcos Madruga, Magistrado Juez de Vigilancia Penitenciaria de Valladolid, en los Comentarios al Código Penal

Artículo 106.- Libertad vigilada

1.  La libertad vigilada consistirá en el sometimiento del condenado a control judicial a través del cumplimiento por su parte de alguna o algunas de las siguientes medidas:

a)  La obligación de estar siempre localizable mediante aparatos electrónicos que permitan su seguimiento permanente.
b)  La obligación de presentarse periódicamente en el lugar que el Juez o Tribunal establezca.
c)  La de comunicar inmediatamente, en el plazo máximo y por el medio que el Juez o Tribunal señale a tal efecto, cada cambio del lugar de residencia o del lugar o puesto de trabajo.
d)  La prohibición de ausentarse del lugar donde resida o de un determinado territorio sin autorización del Juez o Tribunal.
e)  La prohibición de aproximarse a la víctima, o a aquellos de sus familiares u otras personas que determine el Juez o Tribunal.
f)  La prohibición de comunicarse con la víctima, o con aquellos de sus familiares u otras personas que determine el Juez o Tribunal.
g)  La prohibición de acudir a determinados territorios, lugares o establecimientos.
h)  La prohibición de residir en determinados lugares.
i)  La prohibición de desempeñar determinadas actividades que puedan ofrecerle o facilitarle la ocasión para cometer hechos delictivos de similar naturaleza.
j)  La obligación de participar en programas formativos, laborales, culturales, de educación sexual u otros similares.
k)  La obligación de seguir tratamiento médico externo, o de someterse a un control médico periódico.
2.  Sin perjuicio de lo dispuesto en el artículo 105, el Juez o Tribunal deberá imponer en la sentencia la medida de libertad vigilada para su cumplimiento posterior a la pena privativa de libertad impuesta siempre que así lo disponga de manera expresa este Código.
En estos casos, al menos dos meses antes de la extinción de la pena privativa de libertad, de modo que la medida de libertad vigilada pueda iniciarse en ese mismo momento, el Juez de Vigilancia Penitenciaria, por el procedimiento previsto en el artículo 98, elevará la oportuna propuesta al Juez o Tribunal sentenciador, que, con arreglo a dicho procedimiento, concretará, sin perjuicio de lo establecido en el artículo 97, el contenido de la medida fijando las obligaciones o prohibiciones enumeradas en el apartado 1 de este artículo que habrá de observar el condenado.
Si éste lo hubiera sido a varias penas privativas de libertad que deba cumplir sucesivamente, lo dispuesto en el párrafo anterior se entenderá referido al momento en que concluya el cumplimiento de todas ellas.
Asimismo, el penado a quien se hubiere impuesto por diversos delitos otras tantas medidas de libertad vigilada que, dado el contenido de las obligaciones o prohibiciones establecidas, no pudieran ser ejecutadas simultáneamente, las cumplirá de manera sucesiva, sin perjuicio de que el Juez o Tribunal pueda ejercer las facultades que le atribuye el apartado siguiente.
3.  Por el mismo procedimiento del artículo 98, el Juez o Tribunal podrá:
a)  Modificar en lo sucesivo las obligaciones y prohibiciones impuestas.
b)  Reducir la duración de la libertad vigilada o incluso poner fin a la misma en vista del pronóstico positivo de reinserción que considere innecesaria o contraproducente la continuidad de las obligaciones o prohibiciones impuestas.
c)  Dejar sin efecto la medida cuando la circunstancia descrita en la letra anterior se dé en el momento de concreción de las medidas que se regula en el número 2 del presente artículo.
4.  En caso de incumplimiento de una o varias obligaciones el Juez o Tribunal, a la vista de las circunstancias concurrentes y por el mismo procedimiento indicado en los números anteriores, podrá modificar las obligaciones o prohibiciones impuestas. Si el incumplimiento fuera reiterado o grave, revelador de la voluntad de no someterse a las obligaciones o prohibiciones impuestas, el Juez deducirá, además, testimonio por un presunto delito del artículo 468 de este Código.

Comentario al artículo 106 (extracto)

Florencio de Marcos Madruga

[...]

En el primer caso la medida de libertad vigilada se impone en la sentencia. Al menos dos meses antes de la extinción de la pena privativa de libertad, el Juez de Vigilancia Penitenciaria elevará la correspondiente propuesta al Juez o Tribunal sentenciador, por el procedimiento del art. 98, en orden a que este último concrete las obligaciones de la misma.

Dado que ante una medida de seguridad estamos, el régimen de cumplimiento de la misma es diverso al de las penas, al no operar el principio de legalidad en cuanto a su contenido de forma tan estricta como en aquéllas. Es por ello que, a través del procedimiento del art. 98 CP, esto es, previa propuesta del Juez de Vigilancia Penitenciaria, puede modificar las obligaciones, reducir la duración de la medida o ponerle fin e incluso dejar sin efecto la misma en el momento de la concreción del contenido de aquélla. La intervención del Juez de Vigilancia Penitenciaria se da, visto lo expuesto en dos momentos, uno en el de fijación del contenido y, ulteriormente, cuando proceda su modificación o dejación sin efecto. No deja de ser criticable esta regulación, pues la intervención del Juez de Vigilancia Penitenciaria puede tener sentido en aquellos casos en los cuales éste ha tenido alguna intervención en relación al condenado, sirva de ejemplo, que le haya concedido la libertad condicional, mas carece de lógica cuando se trata de sujetos de los cuales no se ha tenido noticia previa, pues en estos casos tiene el mismo conocimiento que el Juez o Tribunal sentenciador y por ello no pasa de ser un trámite inútil.

[...]

2 comentarios

  1. [...] This post was mentioned on Twitter by Lex Nova, jaimebarbero. jaimebarbero said: La Libertad Vigilada en el nuevo CP http://bit.ly/hgGrX2 [...]

  2. [...] “La tensión entre libertad y seguridad”. Pormenoriza para Hoppes nº9 la realidad de la “libertad vigilada”, una medida peregrina rescatada tres décadas después por el código penal español (artículo [...]

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